Se trata de un tratamiento “por la palabra”. Las palabras tienen mucho valor, nos impactan, dejan huellas en nosotros, nos marcan. Se trata de la experiencia singular de hablar acerca de nosotros a una persona, el psicoanalista, que con su escucha y sus intervenciones hará resonar en nosotros aquello que hemos dicho. Esto nos hace escucharnos a nosotros mismos de una forma distinta, lo que produce nuevas perspectivas acerca de lo que nos ocurre o de cómo somos, y esto genera cambios en nuestra forma de estar en el mundo.
En la primera entrevista te preguntaré acerca del motivo de consulta, así como por otras cuestiones que considere relevantes para hacerme una idea de la problemática y el contexto. En esta primera entrevista también me puedes consultar tus dudas y se orientará el tratamiento. A partir de aquí, podemos iniciar un trabajo.
La base del trabajo es la palabra del paciente, y por mi parte trataré de crear un clima de confianza para que puedas hablar con comodidad. No se trata de forzar a hablar, sino que te acompañaré respetando tu ritmo y tu manera.
El funcionamiento de las sesiones se entiende sobre todo cuando se hace la experiencia, ya que no se trata de un diálogo cotidiano, del discurso corriente entre dos personas.
En este tipo de tratamientos el analista no hace juicios, tampoco se trata de dar consejos, ni se mandan “deberes” para trabajar. Se trata de orientar al paciente a escucharse, a preguntarse, y que pueda encontrar su propia manera de hacer con aquello que le aqueja.