El tiempo del tratamiento no se puede establecer de antemano, pues como decía Freud “Uno tendría que conocer el paso del caminante antes de estimar la duración de su peregrinaje”. Es decir, depende del paso de cada uno. Si bien hay efectos terapéuticos que pueden sentirse bastante pronto, a veces en pocas sesiones, lo cierto es que ciertos cambios requieren de un tiempo.
Sé que vivimos en la época de las soluciones rápidas, de la urgencia y lo inmediato, pero desde el psicoanálisis, aunque se dan casos que con pocas sesiones se consigue un gran efecto, se requiere de una constancia y un tiempo para lograr efectos significativos y duraderos. Es un proceso que se cocina a fuego lento, requiere de un tiempo.
En lo concreto, el tratamiento puede durar desde unos meses a uno o más años. Todo dependerá también del grado de bienestar que obtenga la persona y de la implicación que quiera asumir en su proceso. Cada persona es un mundo, y algunas personas se contentan con ciertos cambios y un alivio general, otras personas quieren obtener cambios más profundos o sienten una curiosidad por seguir el proceso, y continúan más tiempo. Todo depende del caso por caso.