El psicoanálisis es una experiencia singular. Ante el malestar no hay respuestas universales, pero desde el psicoanálisis se trata de orientar a la persona a construir su propia solución. Esta es una de las ideas principales en las que se basa este tratamiento. 

Sigmund Freud formalizó el descubrimiento del inconsciente y es con esto con lo que en psicoanálisis trabajamos, se trata de un “saber no sabido”.  Es decir, que en la vida funcionamos en muchos planos de forma ajena a nuestra voluntad consciente, está determinada por dinámicas inconscientes.  Algunas personas que llegan a consulta a veces se sienten frustradas porque han identificado lo que les pasa y lo que tienen que hacer para cambiarlo, pero no lo consiguen y se sienten mal…  ¡es que no se trata de fuerza de voluntad! Tener la iniciativa de querer cambiar es importante pero no es suficiente, porque hay algo que funciona más allá de la voluntad de uno, es esto lo que desde el psicoanálisis se va a ir identificando y modificando para que puedas encontrar una manera más deseable de vivir. 

En este tipo de tratamientos el analista no va a dar un juicio, ni va a decirle al paciente lo que tiene que hacer, sino que orientará al paciente a preguntarse y poder encontrar sus propias respuestas.

“Ser psicoanalista es abrir los ojos ante la evidencia de que nada es más disparatado que la realidad humana” Lacan, seminario 3.