Las sesiones suelen durar entre 50 y 60 minutos, que es el tiempo adecuado para poder trabajar en profundidad sin saturarte. Sin embargo, la duración puede adaptarse ligeramente dependiendo del tipo de proceso en el que estemos, del momento emocional que estés atravesando o de la necesidad puntual de una sesión concreta.

Si en algún momento necesitamos ampliar o ajustar el tiempo, siempre lo hablaremos antes para que te sientas cómoda y tengas claro cómo vamos a organizarnos. El objetivo es que cada sesión sea realmente útil, que puedas expresarte con calma y que salgamos con una sensación de avance y comprensión.