
Quiero compartir con vosotros un libro de Deborah Levy titulado Leche caliente, sin hacer spoiler, por si a alguien le apetece leerlo. Trata de una peculiar relación madre hija, de la búsqueda por encontrar un lugar propio, de los enredos familiares, los vaivenes de la identidad, del deseo, del encuentro con el cuerpo y la sexualidad.
“A ti te toca romper los viejos circuitos” de Helene Cixous, en La risa de la medusa.
Hay momentos de la vida en que nos sentimos estancados, o atrapados… ¿cómo poder movernos hacia otra dirección? La protagonista emprende una búsqueda de sí misma tratando de apropiarse de su historia, y romper los viejos circuitos. “La identidad es siempre difícil de establecer”, la identidad cultural, la identidad familiar, la identidad de género, la identidad que nos da la imagen del cuerpo… ¿es acaso la identidad algo fijo o está sujeta a transformaciones?
La protagonista es una joven inglesa llamada Sofía Papastergiadis, apellido difícil de pronunciar por el que es preguntada y que siempre la remite a su propia historia: es el apellido griego de su padre, aunque no le ve desde los cinco años. Vive sola con su madre Rose, con la que mantiene una peculiar relación que irá retratando con cierto humor a través de escenas cotidianas.
El libro abre preguntas, como el papel que una hija puede ocupar respecto a su madre, además de hija, puede ser ¿madre de su madre, o padre y madre de su madre?, ¿hermana?, ¿marido de su madre?
El libro se desarrolla en un viaje a Almería donde Sofía acompaña a Rose en busca de una clínica -con un extraño médico- que consiga curarla de una enigmática enfermedad de las piernas que atraviesa la vida de ambas.
La madre vive quejándose, de sus afecciones y de todo el mundo. La joven se irá dando cuenta de que vivir se ha convertido en estar atenta a las demandas maternas, renunciar a sus propios deseos. Siempre pendiente de esta madre, de llevarle el agua correcta aunque para su madre nunca sea el agua adecuada (Sofía queda pensando, cómo es que podría acertar la próxima vez). Pero ¿qué es lo que la ha llevado ahí? “Sus piernas son mis piernas”, dice Sofía. Unidas a través de estos padeceres de la madre, al punto que a veces incluso adopta la cojera de Rose. ¿La deuda, la culpa, el amor por ella…? ¿Qué mirada tiene sobre ella misma, se ve en la mirada de la madre, puede verse en otros ojos? ¿Dónde queda el padre?
Sofía irá descubriéndose ocupando otros lugares para otros, como el de ser deseada, y emprenderá una aventura preguntándose acerca de su historia. En este viaje en el desierto almeriense, con altas temperaturas y medusas en el caliente mar, irá encontrándose con su deseo, descubriendo su cuerpo y su sexualidad (se pregunta: ¿será que nos escondemos detrás del otro sexo?), y de a poco transformando la relación con esta madre y consigo misma.
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